Frankenstein, también conocido como Frank, lleva años aburrido y solo, así que tras leer los estudios de la doctora Euphronius decide acudir a ella para que le cree una novia.
El guion de esta película, inspirado en la cl sica La novia de Frankenstein tiene una autoría compartida de Mary Shelleyy de la también directora del file Maggie Gyllenhaal. Es cierto que Mary Shelley apuntó en su Frankenstein la posibilidad de que el creador del monstruo le hiciera una compa era, pero este se negó por completo a hacerlo, así que ahora, desde la muerte, o desde un universo donde viven las almas en pena que no han conseguido completar sus objetivos, Mary Shelley vuelve para continuar la historia. Una historia que Gyllenhaal da la vuelta completamente, y si en el clásico de James Whale de 1935, la novia no habla, aquí no se calla, convirtiéndose en una mujer reivindicativa que, por supuesto, hará las delicias de Frankenstein.
La conocida actriz Maggie Gyllenhaal dirige su segundo largometraje, después de La hija oscura, que tuvo buenísimas críticas. Se ve que su trabajo delante de las cámaras en 50 papeles le ha servido para entender muy bien cómo funciona el cine, porque esta ¡La novia! es una película con muchísima calidad, y con un ritmo frenético. Gyllenhaal consigue mezclar muchos mundos, desde el onírico con la presencia de Mary Shelley, hasta el de los gánsteres de los años 30 en Chicago, los atisbos alocados del musical o los inevitables recuerdos de Bonnie and Clyde. Y, por supuesto, ese amor desatado al cine que sienten tanto ella como el propio protagonista, y esa defensa de la voz de las mujeres, aunque sea a través de la violencia.
En esta divertida y genial película, la directora se apoya en el papelazo que hace la pareja protagonista, porque tanto Jessie Buckley como Christian Bale están de premio. Los dos muestran una cantidad de registros increíbles, que van desde la violencia extrema hasta la ternura más desatada, y todo sin que en ningún momento hagan que eso desentone con la narración del filme.
Lástima que se haya estrenado tan pronto y que nadie se acordará de ella cuando haya que dar los premios a la cosecha de 2026, aunque quizás sea demasiado original para unos académicos que prefieren premiar chorradas infantiloides como Una batalla tras otra o una entretenida, sin más, película de vampiros como Sinners. Eso sí, más allá de los premios, nos queda el disfrute que nos ha hecho pasar Maggie Gyllenhaal en la sala de cine, y eso no tiene precio. Muchas gracias, directora.